Tejido en telar
Hilos cruzados que forman la tela
Lámina
- 1Enjulio superior
- 2Tela tejida
- 3Vara de lizos
- 4Vara de calada
- 5Urdimbre
- 6Pesas de telar
- 7Trama en la calada abierta
Anatomía
Tejer es fabricar tela haciendo pasar un hilo, la trama, por encima y por debajo de un conjunto de hilos tensos, la urdimbre, pasada tras pasada. El telar mantiene tensa la urdimbre y la abre para que la trama la cruce de una vez; el telar de pesas que aquí se dibuja se remonta al Neolítico y duró en el norte de Europa hasta la Edad Media; aún sobrevive en algunos lugares.
Qué es
Tejer es fabricar tela con dos series de hilos que se cruzan en ángulo recto. La urdimbre va tensada a lo largo sobre un bastidor, el telar. La trama la atraviesa. En el ligamento más sencillo, el tafetán, pasa por encima de un hilo y por debajo del siguiente, y cada pasada nueva hace lo contrario. El rozamiento mantiene unidos los cruces, de modo que la tela no necesita cola ni nudos y sigue siendo flexible.
Mucho antes de tejer ya se retorcían cuerdas y se trenzaban esteras. El telar mantiene cientos de hilos con la misma tensión y levanta todo un grupo de golpe, así que la trama recorre todo el ancho en un solo movimiento en vez de pasarse a mano por encima y por debajo de cada hilo.
La lámina muestra un telar de pesas, usado en Oriente Próximo y en Europa desde el Neolítico, y en el norte de Europa hasta la Edad Media: dos postes se apoyan en una pared, la urdimbre cuelga de un madero colocado en lo alto y unas pesas de barro la mantienen tensa.
Cómo funciona
La trama pasa por una abertura en la urdimbre, la calada, que en este telar forman dos varas. La vara de calada (4) está fija en la parte baja, de un poste a otro. Un hilo de urdimbre de cada dos pasa por delante y el resto por detrás. Como los postes están inclinados, los hilos delanteros se apoyan en la vara y salen hacia fuera, mientras los traseros caen a plomo, y entre las dos capas se abre sola una separación: la calada natural.
Tafetán: en cada pasada, la trama invierte su recorrido por encima y por debajo de la urdimbre.
La vara de lizos (3) está más arriba, delante de la urdimbre. Un lazo de cordel, el lizo, la une a cada hilo trasero. Cuando la tejedora tira de la vara hacia sí y la apoya en unos soportes ahorquillados de los postes, los hilos traseros pasan por delante de los otros y se forma una segunda abertura, la contracalada. Pasar la trama (7) por la calada y luego por la contracalada da el tafetán. Otras varas de lizos, atadas a otros grupos de hilos, permiten la sarga y los dibujos.
Se teje de arriba abajo. La tejedora coloca cada pasada en un arco flojo, para no estrechar los orillos, y la aprieta hacia arriba contra la tela con los dedos, un peine o una espada de madera plana. La tela terminada (2) puede enrollarse en el enjulio superior (1), de modo que el telar da piezas más largas que su propia altura.
Cada pesa (6) sostiene un haz de hilos de urdimbre (5). En ensayos del Centre for Textile Research de Copenhague, el hilo de lana hilado con una fusayola de 4 g necesitó unos 13 g de tensión por hilo, y otro más grueso, de una fusayola de 8 g, unos 19 g. Las pesas deben colgar una junto a otra y a la misma altura; si no, se enredan y desgastan los hilos.
Cómo construirlo
Lo más laborioso es el hilo: con seis hilos de urdimbre y diez pasadas por centímetro, un metro cuadrado de tela gasta al menos 1,6 km, más las mermas y lo que consumen los hilos al ondular por encima y por debajo unos de otros.
Hilar. Un huso es un palo de unos 25 cm con un disco lastrado, la fusayola, cerca de un extremo. Se hace girar, se deja que la torsión suba por las fibras que se estiran de un copo de lana o de lino, y se enrolla el hilo cuando el huso se acerca al suelo. El hilo de urdimbre debe ser resistente, porque soporta las pesas.
Montar el bastidor. Hacen falta dos postes rectos de unos 2 m, un madero redondo que encaje en muescas en su parte alta, una vara de calada, una vara de lizos y dos soportes ahorquillados. Se taladran unos agujeros alrededor de un extremo del enjulio: una clavija metida en uno de ellos y atada a un poste impide que gire, y se saca para enrollar la tela. Se apoyan los postes en una pared firme, algo inclinados, se calzan los pies y se atan por arriba a la pared o a una viga, para que el telar no se venga hacia delante al tirar de la vara de lizos. La vara de calada y los soportes se amarran con firmeza a los postes.
Hacer las pesas. Se modelan anillos o pirámides de barro con un agujero, se dejan secar del todo, hasta que no estén frías al tacto, y las cuece en horno u hoguera alguien con experiencia; las piedras con un agujero natural evitan la cocción. Conviene que pesen lo mismo; lo habitual es que cada una tenga unos cientos de gramos. El hilo decide cuántos hilos lleva cada pesa: a unos 15 g por hilo, una pesa de 300 g sostiene unos veinte. Cada fila de pesas debe tener más o menos el ancho de la urdimbre.
Urdir. En un pequeño telar de cintas o con tablillas se teje una cinta estrecha tan larga como ancha vaya a ser la tela, sacando la trama por un lado en bucles tan largos como la urdimbre que se necesita: esos bucles serán la urdimbre. Se cose la cinta al enjulio y se dejan caer los hilos. Se pasa un hilo de cada dos por detrás de la vara de calada. Los hilos delanteros y los traseros se atan a pesas distintas, en haces iguales, y las pesas de cada fila se cuelgan una junto a otra, a la misma altura. Después se anuda un lizo entre la vara de lizos y cada hilo trasero. Para una pieza más larga que el telar, se enrolla urdimbre de reserva en un pequeño ovillo sobre cada pesa y se suelta un poco cada vez que se enrolla la tela.
Tejer. Se pasa la trama por la calada natural, justo debajo del borde de la tela, y se aprieta. Se lleva la vara de lizos a sus soportes, se pasa la trama de vuelta, se aprieta de nuevo y se devuelve la vara a su sitio. Para acabar, se teje una cinta de cierre o se anudan los cabos de urdimbre en flecos.
Seguridad. Cargado, el telar pesa mucho arriba: átelo a una pared sólida, calce los pies y mantenga alejados a los niños. Una pesa que cae puede romper un dedo del pie, así que lleve calzado cerrado. El barro húmedo puede estallar en el fuego: cueza solo pesas bien secas, al aire libre o en un horno ventilado, y manténgase lejos.
Historia y evolución
La tela rara vez se conserva, sus herramientas sí: pesas de telar y fusayolas abundan en los yacimientos antiguos.
Tejer quizá sea más antiguo que la agricultura. En Pavlov y Dolní Věstonice, en Moravia, unos fragmentos de barro cocido de hace más de 26 000 años conservan unas ochenta improntas que Olga Soffer y James Adovasio interpretan como cordeles, tejidos de torzal y tafetanes de fibras vegetales. Son improntas, no telas, y no se sabe si se hicieron con telar.
La tela tejida más antigua conservada en Oriente Próximo y Europa procede de Çatalhöyük, en Anatolia, de hacia 6700-6500 a. C. Es un tafetán que se ha conservado porque se carbonizó. Durante mucho tiempo se tomó por lino; en 2021 el microscopio reveló líber de roble, la corteza interior del árbol, en varias muestras, mientras otras estaban demasiado carbonizadas para saberlo. De esta tela sale la fecha que este catálogo da al tejido: las improntas de Moravia son más antiguas, pero inciertas.
En el telar de cintura, quien teje se echa atrás para tensar la urdimbre y adelante para aflojarla.
Las pesas de barro, que sobreviven a la madera, muestran cómo el telar de pesas se extendió por la Europa neolítica. En América se tejía en el telar de cintura, tendido entre un árbol o un poste y una correa que rodea la cintura de quien teje. El telar vertical de dos enjulios, representado en tumbas egipcias, llegó probablemente a Europa desde Egipto.
Desde el siglo XI o XII, aproximadamente, el telar horizontal de pedales, que abre la calada con los pies, fue sustituyendo al de pesas en Europa, y más tarde en los países nórdicos. El telar de pesas sigue en uso en Fitjar, en el oeste de Noruega, y en Manndalen, en el norte, donde tejedoras sami lo recuperaron después de 1945 para hacer pesadas mantas de lana.