Torno de alfarero

Dar forma a la arcilla girándola

Fecha
h. 4000 a. C.
Época
Prehistoria
Etapa
III Oficios y ciudades
Dificultad

Lámina

Leyenda
  1. 1Cabezal
  2. 2Vasija de barro
  3. 3Eje vertical
  4. 4Cojinete de collar
  5. 5Volante
  6. 6Rangua

Anatomía

La arcilla, cortada por el eje del tornoLos dedos del alfarero, una mano dentro de la vasija y otra fueraCabeza y cubo en sección; eje dibujado enteroUn bloque de 0,75 kg se coloca algo descentrado y se centra a mano mientras el torno gira deprisa. Después un dedo lo abre hasta dejar un fondo de unos 1 cm y ensancha ese fondo, con lo que queda un anillo de unos 2 cm de grosor. Siguen tres subidas, una mano dentro y otra fuera: los dedos aprietan la pared y suben desde el pie hasta el borde, empujando delante un rollo de arcilla. La arcilla conserva su volumen, unos 385 cm³ a 1,95 g/cm³, así que cada pared más fina queda más alta, y la tercera subida deja un cilindro de 9,6 cm de ancho y unos 18 cm de alto, con el borde de cerca de 6 mm. Las velocidades proceden de un estudio de campo con seis alfareros indios en un torno de pie: 120 rpm de media al centrar y abrir, 86 rpm al subir, con el torno frenándose bajo las manos y ganando unas 22 rpm en cada patada. Lo frenan a medida que la vasija se ensancha, y así la arcilla pasa por los dedos a entre 0,3 y 1,2 m/s; aquí baja de 0,6 m/s en el bloque a 0,4 m/s en la pared terminada. El mismo estudio midió un radio máximo de 4,1 cm tras la apertura y de 4,8 cm en el cilindro terminado; el dibujo toma ambos valores. El volante, al pie del eje, no está dibujado, y el modelo no cuenta la barbotina que se llevan las manos.

El torno de alfarero es un disco pesado que gira sobre un eje vertical, de modo que el barro colocado en su centro puede modelarse por igual alrededor con las manos del alfarero. Nació en Oriente Próximo como una torneta lenta hace más de seis mil años; después llegó el torno rápido, que guarda impulso suficiente para tornear una vasija a partir de una pella de barro.

Qué es

El torno de alfarero es un cabezal redondo y plano montado sobre un eje vertical que gira libremente. El alfarero coloca una pella de barro húmedo en el centro, la hace girar y la presiona con las manos mojadas o con una herramienta. Como cada punto del barro pasa por turno bajo las manos, una sola presión constante da forma a toda la circunferencia a la vez.

Hay dos tipos. El torno lento, o torneta, se gira a mano con pequeños empujones. Ayuda al alfarero a igualar una vasija levantada con churros de barro y a terminar el borde. El torno rápido sigue girando solo porque es pesado, y va lo bastante deprisa para tornear: levantar una vasija en pocos minutos a partir de una pella maciza, solo con el giro y las manos.

Los dos tipos se solapan, y los arqueólogos distinguen hoy la máquina de la técnica de modelado empleada en ella. La lámina muestra un torno de pie, un torno rápido movido con el pie, de un tipo que se usaba en los talleres europeos antes de los motores eléctricos.

Cómo funciona

El torno de pie tiene un solo eje vertical, casi siempre de hierro. Arriba lleva el cabezal, a la altura de la cintura del alfarero sentado. Cerca del suelo lleva el volante, un disco grueso y pesado de madera, piedra u hormigón. El eje gira en dos cojinetes: un collar justo bajo el cabezal que lo mantiene derecho y una rangua abajo, donde su punta o su extremo redondeado gira en una cazoleta y soporta todo el peso.

El alfarero se sienta en un banco detrás del torno y empuja el volante con un pie. Un volante pesado necesita varias patadas para arrancar, pero cuando gira almacena energía y sigue girando mientras las manos trabajan. Cuanto más pesado es, y cuanto más peso tiene cerca del borde, más tiempo conserva la velocidad. La mayoría de los alfareros hacen girar el torno en sentido antihorario; en Japón la tradición es el sentido horario.

Cuatro pequeñas formas de barro en fila sobre cabezales: una pella centrada en cúpula, una pella abierta, un cilindro corto y una vasija terminada Las fases del torneado: centrar, abrir, subir un cilindro y dar la forma.

El torneado sigue un orden fijo. Primero se centra el barro: se aprieta con las dos manos hasta que gira redondo y deja de bailar. El alfarero lo abre luego hundiendo los pulgares en el centro, deja un fondo y abre el barro en un anillo grueso. Tirando hacia arriba, con una mano dentro y otra fuera, sube la pared, más fina y más alta en cada pasada. Al final abomba o estrecha la forma, alisa el borde y separa la vasija del cabezal con un alambre. Manos y barro se mantienen mojados todo el tiempo, y una tiradera de madera apoyada en la pared que gira la alisa y retira el agua sobrante.

Las herramientas del alfarero: una tiradera de madera, un alambre de cortar con mangos, una esponja, un palillo puntiagudo y un vaciador de alambre Herramientas del tornero: una tiradera para alisar la pared, un alambre para cortar la pieza, una esponja, un palillo y un vaciador para retornear.

El barro conserva la huella de cómo se hizo una vasija. Las estrías y marcas que dejan dedos y herramientas en las paredes interior y exterior, y la forma en que el barro está estratificado por dentro, permiten a los arqueólogos distinguir una vasija torneada a partir de una pella en un torno rápido de otra levantada con churros y solo modelada sobre un torno. Muchas de las primeras vasijas «a torno» resultan ser del segundo tipo, y así se puede seguir la lenta difusión del torneado. Las herramientas también dejan rastro: la tiradera deja una banda lisa, y un alambre pasado bajo una vasija que aún gira deja en la base un dibujo curvo, como de concha.

Cómo construirlo

Un torno de pie puede construirse en un taller con madera, un eje de acero, dos cojinetes y un volante colado en casa. El plano de Mother Earth News citado en las fuentes usa un bastidor de unos 75 cm (30 pulgadas) de lado, que también sostiene el asiento. El volante terminado pesa unos 60 a 75 kg: elija soportes, buje y fijaciones aptos para esa carga, o siga un plano completo publicado.

Montar el bastidor. Atornille un bastidor en forma de cubo con montantes de 10 × 10 cm y travesaños de 5 × 10 cm, con un travesaño justo bajo el borde superior para el cojinete de arriba y otro robusto abajo para el inferior. Fije una tabla de asiento detrás y un reposapiés más o menos a la altura de la rodilla, del lado por el que se empuja.

Colocar el eje y los cojinetes. Use un eje de acero recto de unos 25 mm de diámetro. Atornille un soporte de brida plano sobre el travesaño inferior para cargar con el peso y otro soporte de brida plano bajo un apoyo del travesaño superior para mantener el eje derecho; fije ambos al eje con sus prisioneros. Los rodamientos estancos autoalineables son los más sencillos. Compruebe con una plomada que el eje está perfectamente vertical y que gira sin rozar la madera.

Colar el volante. Corte un disco de contrachapado de unos 60 cm con un agujero justo en el centro, pase el eje por él y atornille al contrachapado un buje o collarín de acero fijado al eje. Rodee el disco con una tira de tela asfáltica o chapa para formar un molde de 15 a 18 cm de alto, atraviese el contrachapado con pernos que sobresalgan dentro del molde y rellene con 10 a 12 cm de hormigón, que fraguará alrededor del buje. Espere al menos dos días antes de moverlo, manténgalo húmedo mientras cura y no lo haga girar hasta que el hormigón alcance la resistencia que su fabricante indica para ponerlo en carga.

Montar el cabezal. Coloque el eje con su volante en los soportes y fije arriba un cabezal de madera o metal de 25 a 30 cm. Gírelo a mano y corrija cualquier alabeo antes de poner barro.

Seguridad. El volante es pesado y sigue girando mucho tiempo: mantenga dedos, pies y ropa holgada fuera del hueco entre volante y bastidor, y no lo frene nunca agarrándolo por el borde. No se suba ni se ponga de pie sobre el volante, porque puede dañar su fijación. Use gafas y guantes al preparar el hormigón, que es cáustico. El polvo de arcilla contiene sílice: limpie el torno y el suelo en húmedo, nunca barriendo en seco.

Historia y evolución

Dos discos de basalto oscuro, el de arriba con un pivote cónico por debajo y el de abajo con la cavidad correspondiente Una torneta de piedra en dos piezas: el disco superior gira sobre su pivote, encajado en la cavidad de la piedra inferior.

Durante miles de años, las vasijas se hicieron a mano antes de que existiera el torno. Entre los dispositivos giratorios para cerámica más antiguos y mejor estudiados están los del Levante meridional, de la segunda mitad del V milenio a. C.; otros tornos más antiguos en otros lugares son discutidos. Las investigaciones de Valentine Roux y sus colegas muestran que los alfareros de allí levantaban las vasijas con churros y luego las modelaban en el torno, y que solo unos pocos especialistas hacían ese trabajo, para cuencos finos de un rango especial. Según esta lectura, el torno temprano se difundió más por prestigio que por rapidez.

En el periodo de Uruk, en Mesopotamia, hacia el 3400 a. C., ya se usaba el torno rápido, y un torno de alfarero hallado en Ur se ha fechado hacia el 3100 a. C. La técnica llegó al Egeo en el III milenio a. C., aunque se discute si pasó por Creta, y a Britania solo en el siglo I a. C. En América, los alfareros produjeron cerámica fina sin ningún torno hasta el contacto con los europeos. En el mito egipcio, el dios Jnum modela a los primeros humanos en un torno de alfarero.

No se sabe con certeza cuándo apareció el torno de pie, con su largo eje y su volante empujado con el pie; algunos tornos antiguos se giraban a mano o con un palo. Tornos posteriores emplearon un pedal y una manivela para convertir el movimiento de vaivén de la pierna en giro, y hoy muchos tornos funcionan con motor eléctrico.


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