Papel

Un soporte barato para la memoria

Fecha
h. 150 a. C.
Época
Antigüedad
Etapa
III Oficios y ciudades
Dificultad

Lámina

Leyenda
  1. 1Mazos que baten los trapos hasta convertirlos en pasta
  2. 2Tina de pasta
  3. 3Molde
  4. 4Bastidor
  5. 5Prensa de husillo con una posta de fieltros y hojas
  6. 6Hojas colgadas para secar

Anatomía

La hoja húmeda sobre la tela: cuanta menos fibra lleva, más se transparenta la formaForma con su tela y sus corondeles, y el marco suelto que fija los bordes de la hojaTina de pasta abierta en corte, y las dos barras que la atraviesanPosta de fieltros de lana sobre su tabla, a la espera de la prensaEl oficial de tina sumerge la forma con su marco y la saca bien horizontal. El marco, de 1,1 cm de alto, retiene una capa de pasta sobre la tela mientras el agua la atraviesa, y las fibras que quedan forman la hoja. La figura deja la forma apoyada en las barras con el marco puesto para que se vea el escurrido; en el molino el oficial la sostiene en las manos y la sacude en ambos sentidos durante 4–5 segundos, luego quita el marco y empuja la forma hacia el ponedor, que la vuelca sobre un fieltro. El peso de la hoja depende de la pasta: los gramos de fibra por litro multiplicados por el volumen que pasa por la forma. El papelero Donald Farnsworth midió ese volumen en cerca del doble del que cabe en el marco, 8,2 litros por inmersión en una forma de 73 × 52 cm, y a 6,2 g/L sus hojas pesaban 133,5 g/m², lo que el modelo reproduce. Una tina suele mantenerse entre el 0,5 y el 1,0 % de fibra (de 5 a 10 g/L) y se repone cada tres o cuatro hojas. El grosor corresponde a una hoja de trapo secada al aire, de 0,35 g/cm³; el prensado y el encolado la adelgazan. Las líneas que cruzan la forma a lo ancho son los corondeles, separados 2,5 cm, que sujetan los finos alambres de los puntizones. Un equipo de tres hacía de 1500 a 4000 hojas al día.

El papel es una fina lámina de fibras vegetales, batidas en agua, recogidas sobre un tamiz y secadas hasta que se unen unas con otras. Más ligero que las tablillas de bambú y más barato que la seda o el pergamino, llevó la escritura y luego la imprenta desde la China de los Han al resto del mundo.

Qué es

El papel es una hoja de fibras vegetales separadas, mezcladas con agua y asentadas en una capa fina. Al secarse, la capa se mantiene unida sin cola. El papiro, en cambio, se hace con tiras de la médula del papiro, una juncia, prensadas en cruz, y el pergamino es piel de animal.

Puede fabricarse incluso con desechos como trapos y redes de pesca gastadas. Desde hace unos dos mil años sirve de soporte a escritos, impresos, billetes y mapas.

La lámina muestra el método manual europeo, usado hasta la llegada de las máquinas en el siglo XIX.

Cómo funciona

La resistencia del papel procede de la celulosa, la molécula larga de las paredes celulares vegetales. Batidas en agua, las fibras se hinchan y se abren en fibrillas. Al secarse la capa húmeda, el agua junta las fibras y se forman puentes de hidrógeno donde se tocan. El agua los deshace, y por eso el papel mojado se rompe tan fácilmente.

Primero se hace la pasta. En China, la corteza, el cáñamo y más tarde el bambú se remojaban, se cocían y se machacaban. En Europa, los trapos de lino y cáñamo se dejaban pudrir unas semanas y luego se batían en pilas con mazos de madera alzados por las levas del eje de una rueda hidráulica.

La esquina de un molde verjurado con alambres finos, alambres de corondel y una filigrana de alambre en forma de cabeza de buey Alambres finos para los puntizones, alambres más gruesos para los corondeles y una filigrana cosida con alambre.

La pasta se diluye en una tina de agua hasta que parece leche aguada. El oficial de tina sumerge el molde, un marco de madera con alambres finos, y lo saca plano. Encima va un marco suelto, el bastidor, que fija el borde de la hoja. Mientras escurre el agua, sacude el molde brevemente en ambos sentidos para que las fibras se crucen y se traben.

El ponedor vuelca el molde sobre un fieltro de lana, donde queda la hoja húmeda. Fieltros y hojas se apilan en una posta, que va a una prensa de husillo para soltar gran parte del agua. Después las hojas se secan en cuerdas. Para escribir con pluma y tinta, en Europa se bañaban en gelatina animal; sin ella, la tinta se corre como en papel secante.

Cómo fabricarlo

Corteza de morera, fibra de cáñamo, una red de pesca y trapos junto a un mortero de piedra Corteza, cáñamo, trapos y redes viejas: los materiales que cita el informe de Cai Lun del año 105.

Los trapos de algodón o lino, el cáñamo y la corteza interior de la morera son las fibras más fáciles. La madera exige molienda mecánica o cocción química.

Preparar la fibra. Trocea los trapos. Remójalos varios días y luego bátelos con una mano de mortero o un mazo sobre una piedra plana, hasta que una pizca agitada en un tarro con agua se abra en una nube suelta, sin hilos. La corteza se hierve unas horas en agua con ceniza de leña, en una olla de hierro o de acero inoxidable (nunca de aluminio); luego se aclara hasta que el agua salga limpia y la fibra ya no resbale entre los dedos, y se bate.

Hacer el molde y el bastidor. Construye dos marcos iguales de madera de fibra recta, del tamaño de la hoja deseada. Sobre uno, tensa una malla fina: alambre de latón, tela muy tupida o tallos finos de bambú o de hierba atados uno junto a otro, como en Asia. El marco desnudo es el bastidor.

Formar la hoja. Llena la cuba de agua y añade pasta hasta que se enturbie. Sujeta juntos molde y bastidor, introdúcelos por el lado más alejado, sácalos planos y sacúdelos suavemente mientras escurren.

Poner y prensar. Retira el bastidor, vuelca el molde boca abajo sobre un fieltro húmedo y presiona el dorso para dejar la hoja en el fieltro. Coloca otro fieltro encima y repite. Prensa la pila entre tablas con peso o en una prensa de husillo.

Secar y encolar. Cuelga las hojas en una cuerda o extiéndelas con una brocha sobre una tabla lisa. Para escribir con tinta, sumerge las hojas secas en gelatina tibia y diluida o en engrudo de almidón, y déjalas secar de nuevo.

Seguridad. La lejía de ceniza quema la piel y los ojos: usa guantes y protección ocular, y hierve la fibra al aire libre. El suelo junto a la tina está siempre mojado y resbala. Los mazos movidos por agua y las prensas de husillo pueden aplastar dedos: antes de meter la mano, desacopla la rueda, bloquea los mazos para que no puedan caer y afloja la prensa.

Historia y evolución

Durante siglos se atribuyó el invento a Cai Lun, funcionario de la corte de los Han orientales, que en 105 d. C. presentó al emperador un método para hacer papel con corteza, desechos de cáñamo, trapos y redes de pesca. La arqueología ha hecho retroceder la fecha: un fragmento con un mapa, hallado en una tumba de Fangmatan (Gansu), data del siglo II a. C. Probablemente Cai Lun mejoró el proceso y lo hizo práctico para escribir.

El papel llegó a Corea, a Vietnam y, a comienzos del siglo VII, a Japón. Se duda de que unos prisioneros chinos capturados en Talas en 751 lo llevaran a Samarcanda, porque allí ya se usaba papel. Desde el mundo islámico el oficio pasó a España, donde Xàtiva fabricaba papel ya en el siglo XII.

Una de las primeras máquinas Fourdrinier: caja de entrada, tela metálica sin fin, rodillos prensores y bobinadora En la máquina de papel, el molde se convirtió en una tela metálica sin fin y la hoja en una banda continua.

En el siglo XIII, los molinos de Fabriano, en Italia, adoptaron los mazos movidos por agua, el encolado con gelatina y la filigrana. Ulman Stromer fundó en Núremberg, en 1390, el primer molino papelero documentado en tierras alemanas.

En 1799, el francés Louis-Nicolas Robert patentó una máquina que formaba el papel sobre una tela metálica sin fin. Los hermanos Fourdrinier financiaron su desarrollo en Inglaterra, y las máquinas modernas conservan la misma disposición. En la década de 1840, Friedrich Gottlob Keller en Sajonia y Charles Fenerty en Nueva Escocia demostraron que la madera triturada podía sustituir a los trapos. El papel de pasta de madera abarató los periódicos, pero buena parte era ácido, y muchos libros del siglo XIX están amarillos y quebradizos, mientras que el papel de trapo del siglo XV sigue flexible.


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